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BenCed!!! A través de la fe

1 Juan 5:4 “Todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe”

 

La familia: Una sinfonía dirigida por Dios

Alabanza Perfecta es la sinfonía que Dios comenzó a componer al formar al bebé Jair y a la bebé Sofía (osea, a mí) en el vientre de nuestras madres; y que se deleitó en embellecer en cada nuevo compás de nuestras vidas.

Al conocernos en un grupo de alabanza de un evento evangelístico enfocado en el servicio, nuestros corazones comenzaron a latir fortissimo y acelerando. El Gran Maestro enseguida escribió en su partitura: Unísono (a una voz). Siendo tan distintos, nos pusimos de acuerdo para entonar la misma melodía. Tener los mismos propósitos, las mismas creencias y los mismos principios es fundamental para permanecer unidos (Amós 3:3; 2 Corintios 6:14)

Luego Dios siguió añadiendo a esta sinfonía, en cada movimiento, nuevos instrumentos; y, bajo la indicación allegro, se completó el primer acorde a la llegada de Mimí ­–porque antes de ella éramos felices, pero no nos sentíamos completos–. La entrada de Luis Ángel fue percibida por muchos como allegro molto (muy rápido); ¿y la de Anita y Sarita? Se decía que prestissimo (indicación de tiempo más rápida de la música), y que, además, hacía la armonía muy recargada!!! Pero no es bueno cuestionar a tan gran compositor, pues las formas y los tiempos de Dios son perfectos. Tener hijos en la juventud –en el seno de un hogar dirigido por el Señor–  es una gran bendición!!! (Génesis 1:28; Salmo 127)

Es verdad que nos costó trabajo cogerle el ritmo a nuestra vida, pero luego comprendimos, como Jacob, que las familias más armoniosas son las que viajan al ritmo de los niños. (Génesis 33:14)

Así fue como descubrimos que producir bella música no depende tanto del instrumento mismo sino de quien lo ejecuta… Somos instrumentos de Salvación en las manos de Jesús para contarle al mundo de Su amor!!! (Ezequiel 33: 1-9; Isaías 58; Mateo 28:19,20; Mateo 5:19; Hechos 1:8)

Deseamos compartir en esta bitácora algunas de las experiencias que el Señor nos ha permitido vivir para aumentar nuestra fe y capacitarnos para prestarle un mejor servicio a Él y a la humanidad; alteraciones accidentales que el gran arreglista divino ha puesto muy a propósito en nuestra sinfonía y que han enriquecido nuestra historia familiar y nuestra vida espiritual. Recordar esos episodios, así como también repasar la vida de otros hijos de Dios que también hicieron su camino hacia la Patria Celestial, y que quedaron registradas en la Biblia para nuestra enseñanza; nos ayuda a confiar más en el tierno amor del Padre celestial y en Su poder protector.  Esperamos con ansias el día de la segunda venida de Cristo, cuando todas las familias de los salvados presenten en concierto ante el Universo entero su propia sinfonía par gloria del que nos creó.

“No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido, y lo que nos ha enseñado en nuestra historia pasada” (Ellen White, Eventos de los Últimos Días, página 64)

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Por BenCed